El arte como herramienta de sanación para las victimas del conflicto armado.
- iospina01
- 16 may 2025
- 3 min de lectura
Actualizado: 4 jun 2025
Colectivos y lideresas han desarrollado iniciativas que congregan a víctimas y excombatientes a través de la expresión creativa para la creación de paz.
Por: Daniela López, Santiago Díaz, Simón de la Rosa, Maribel Jaimes.
Colombia lleva más de 60 años sometida por el conflicto armado. Según la Comisión de la Verdad, hasta la firma del acuerdo de paz en 2016, 450.664 personas perdieron la vida a causa del conflicto, 752.964 fueron víctimas de desplazamiento forzado y 50.770 fueron víctimas de secuestro y toma de rehenes.
A lo anterior se suman las 126.895 personas desaparecidas, registradas por la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas. Es decir, un total de 1.381.294 colombianos y colombianas afectadas de primera mano por el conflicto.

El capítulo IV del último informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, demuestra que la violencia por el conflicto armado continúa impactando a líderes de paz y comunidades marginadas como: pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinas además de mujeres, niños y niñas.
Según el informe, hasta noviembre de 2024 se emitieron 26 alertas sobre violaciones a los derechos humanos vinculados con grupos armados, narcotráfico , minería ilegal y deforestación. Además, La Defensoría del Pueblo registró 147 asesinatos de personas con liderazgo en las comunidades entre enero y octubre de 2024.
Tras la firma del acuerdo de paz y con la intención de sanar heridas, han surgido distintas iniciativas que promueven la creación artística para generar reconciliación, contribuir al proceso de sanación, y construir memoria de lo sucedido en el conflicto.
Un ejemplo de estas iniciativas es “La Trocha”, promovida por la Casa de la Paz, ubicada en la localidad de Santa Fe. En ella se reúnen víctimas, excombatientes y civiles que están interesados en conocer la historia del conflicto.
Mediante sus actividades, la casa brinda un espacio para la creación de arte como tejidos, pinturas, teatro y demás, que sirven como catalizador expresivo para todo el sufrimiento que el conflicto ha dejado.
Otra iniciativa importante es la unión de costureros, liderada por Virgelina Chará, una activista de derechos humanos originaria de Suárez, Cauca (segundo departamento con mayor número de homicidios a defensores sociales), que ha trabajado por la construcción de memoria y la reivindicación de las víctimas. La unión congrega a varias mujeres víctimas del conflicto para hacer bordados y tejidos sobre tela que plasman sus historias.
“Cuando formamos La Unión de Costureros, en el 2015, se manejaba el lenguaje referenciando ‘los oficios de la memoria’, eso es una pedagogía. Lo que nosotros tratamos de hacer a través de las telas no se puede definir como una información que no regresa a la comunidad”, dice Virgelina, explicando el propósito de la comunidad y por qué es importante darle un valor que trasciende al trabajo de los afectados.
Lo que define como arte, ‘un trabajo manual con sentido y mensaje’, para estas personas no puede ser calificado como tal. Para ellos el arte es algo que se puede comprar y su memoria no se vende ni se compra. Por eso, estas iniciativas se presentan como un trabajo de recolección de memoria, charlas de reconciliación y sanación.
Por medio de la Unión de Costureros y la Casa de la Paz, las comunidades afectadas por el conflicto armado pueden encontrar un refugio en el que se pueden expresar libremente y no ser juzgados por ello. Gracias al trabajo de líderes y lideresas como Virgelina Chará, las víctimas han resistido y han dejado escrita su lucha en la historia nacional.




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