Más que un cliché: la crisis invisible de los universitarios
- iospina01
- 1 feb
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Comer mal en la universidad no es una etapa, es un problema. Lo que muchos ven como algo 'normal' (saltarse comidas o vivir de ultraprocesados) en realidad afecta la salud y el rendimiento de una generación.

Por: María Paula Riaño Piñeros
El estereotipo del estudiante que vive a punta de café, paquetes y comidas rápidas suele asumirse como parte normal de la vida universitaria.;sin embargo, los datos muestran una realidad distinta.
En Colombia, más del 50% de los estudiantes universitarios presenta hábitos alimentarios inadecuados, según investigaciones publicadas en SciELO, lo que evidencia un problema que va más allá de lo cotidiano, entre los comportamientos más frecuentes se encuentran saltarse comidas, reemplazar el almuerzo por snacks y consumir alimentos ultraprocesados de forma constante.
De acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social, este tipo de alimentación está directamente relacionado con el aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y las afecciones cardiovasculares en edades cada vez más tempranas.
Las cifras refuerzan este panorama: estudios en población universitaria indican que el 31,8% de los estudiantes presenta riesgo de sobrepeso u obesidad, mientras que una proporción significativa no alcanza los requerimientos nutricionales básicos. Esto implica que, aunque exista consumo de alimentos, no necesariamente hay una nutrición adecuada.
La nutricionista María Luisa Andrea Amelia advierte que este problema es especialmente crítico en la etapa universitaria: “los estudiantes de hoy serán los pacientes del mañana”, afirma, al explicar que entre los 20 y los 27 años se consolidan hábitos que inciden directamente en el desarrollo de enfermedades metabólicas, Además, señala que una alimentación deficiente no solo afecta la salud futura sino de manera muy rápida se presenta fatiga, dificultades de concentración y bajo rendimiento académico.
“A veces no alcanzo a almorzar, entonces compro cualquier cosa rápida”, señala un estudiante; Otro afirma que, aunque existen opciones más completas, “es más fácil comer algo entre clases que sentarse a almorzar”. Estas elecciones las confirma el personal de cafetería al afirmar que aunque cuentan con menús balanceados, la mayoría de los estudiantes opta por productos como paquetes, bebidas azucaradas o comida rápida.
Esta alimentación contradice la recomendación de entidades como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura sobre una alimentación basada en alimentos naturales, con consumo diario de frutas, verduras, proteínas y una reducción significativa de productos ultraprocesados.
En este contexto, la responsabilidad no recae únicamente en el individuo, las instituciones educativas desempeñan un papel clave en la creación de entornos que faciliten elecciones saludables, mediante la oferta de opciones accesibles, rápidas y nutritivas.
Al mismo tiempo, es necesario fortalecer la educación alimentaria desde etapas tempranas; a nivel individual, pequeños cambios pueden generar un impacto significativo. Garantizar al menos una comida completa al día, reducir el consumo de productos ultraprocesados y priorizar alimentos básicos son medidas que contribuyen a mejorar la calidad de la alimentación.

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