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Bogotrax: 20 años de agitación cultural, tecnología libre y revolución sensible

  • iospina01
  • 22 jul 2025
  • 3 min de lectura

En el subsuelo de la ciudad también vibran los bajos. A 2600 metros sobre el nivel del mar, donde antes fue Bacatá y ahora se asienta una urbe que olvida fácilmente su propia memoria, hay un festival que, desde hace dos décadas, insiste en la reescritura del territorio: Bogotrax.


Por Valentina Hernández y Daniel López

Nacido en 2004 de una alianza afectiva entre jóvenes bogotanos y la escena underground europea, este evento es mucho más que una cita con la música electrónica. Es una intervención cultural en el sentido más profundo: del cuerpo, de la ciudad, de las tecnologías, de las subjetividades.


Raves en la cárcel, beats en la calle

Los inicios de Bogotrax se mezclan con la historia de una ciudad que, por entonces, negaba espacios para las expresiones culturales alternativas. En un gesto radical de reapropiación urbana, el festival llevó sus sonidos a las calles, a plazas olvidadas, a centros culturales autogestionados, a barrios periféricos y, de forma emblemática, a cárceles como La Modelo y El Buen Pastor. Allí, la música no fue entretenimiento sino acto político: una forma de visibilizar la vida tras los muros, de crear puentes sonoros entre mundos segregados.


No menos significativo fue su encuentro con el rap bogotano, que marcó un diálogo entre dos escenas que comparten la calle como escenario. De esa mezcla nacieron eventos irrepetibles donde turntablists, MCs y DJs compartieron tarima, y donde la electrónica dejó de ser una burbuja importada para vibrar con acento local. Esa hibridez sigue siendo el ADN del festival.


YouTube: DJSEPPUKU
YouTube: DJSEPPUKU










Una ciudad para otros mundos posibles

Desde el 2006, Bogotrax se ha concebido como un "laboratorio urbano". No es casual: en sus calles, como señalan Tatiana Avendaño y Rafael Castellanos, está escrita la historia de una ciudad construida sobre capas de invasión, extracción y olvido. Frente a ello, el festival propone una estrategia situacionista para la reconfiguración simbólica del espacio: cada fiesta es un gesto de resistencia, cada pista de baile una cartografía emocional, cada encuentro una reescritura de lo posible.


Toque en Carel La Modelo por el DJ SEPPUKU
Toque en Carel La Modelo por el DJ SEPPUKU

El Circuito Experimental 2024, celebrando los 20 años de Bogotrax, profundizó esta propuesta al articular una serie de charlas, talleres y performances en torno a la relación entre tecnología y territorio. Allí, figuras como Giovanna Rivero, Claudia Aboaf y Paz Peña tejieron discursos sobre ciencia ficción, ecología, extractivismo y espiritualidades tecnopolíticas, situando a Bogotracks como un nodo de pensamiento crítico latinoamericano.


Radio libre, cristales y cuerpo vibrante

En estos espacios, se habló de la memoria contenida en los minerales, del silicio como materia viva, de la posibilidad de repensar la comunicación desde los cuarzos y las frecuencias, en una exploración que rompe con el imaginario tecnológico dominante. En el taller Radio libre sin computador, se enseñó a construir transmisores portátiles con placas Raspberry Pi, abriendo la posibilidad de una comunicación descentralizada, autónoma, libre de servidores corporativos y control estatal.


Estas experiencias no son marginales. Son el centro de una propuesta que articula la cultura libre, el tecnofeminismo, el arte especulativo y la espiritualidad colectiva. Como se dijo en uno de los conversatorios: "Cada emoción es una frecuencia. Las fiestas son condensadores que movilizan energía". En Bogotrax, el cuerpo no solo baila: transmite, canaliza, escucha, cuida.


Memorias del futuro

Bogotrax no se replica. No tiene modelo exportable. Es el resultado de veinte años de prueba y error, de asambleas, de deudas impagas, de fiestas que se encienden en espacios sagrados por accidente o por destino. Es también un archivo vivo de lo que podría ser una ciudad que se piensa desde el afecto y no desde la rentabilidad, desde la escucha y no desde el control.

YouTube: Bogotrax
YouTube: Bogotrax

En una era de crisis climática, extractivismo digital y vigilancia total, Bogotrax propone algo radical: volver a la tierra, al cuerpo, a las vibraciones compartidas. No como nostalgia, sino como horizonte. Como una voluntad de futuro, en palabras de Giovanna Rivero, en donde todavía es posible imaginar otros mundos bailando. Y eso, en Bogotrax, sigue siendo gratuito, libre y compartido.


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