El Desafío de las Librerías Independientes en la era digital
- inesel2002
- 10 sept 2024
- 4 min de lectura
Actualizado: 8 oct 2024
Las librerías independientes enfrentan una dura competencia ante el auge del comercio electrónico. Con propuestas únicas y agendas culturales que denotan la identidad de cada librería, luchan por mantenerse a flote.
Por: Paula Álvarez, Juliana Blanco y Elena Bermúdez

Casa Tomada es un espacio que prioriza el encuentro entre personas en torno al conocimiento.
Las librerías independientes enfrentan numerosos retos en un mercado cada vez más dominado por las grandes cadenas y las plataformas de comercio electrónico. La competencia que representan grandes empresas como Amazon, que ofrecen precios más bajos y opción de compra en línea, ha dejado a muchas de estas pequeñas tiendas luchando por sobrevivir.
A esto se suman los altos costos operativos asociados con mantener un espacio físico, la dificultad de acceder a catálogos diversos a precios competitivos y la transformación de los hábitos de consumo, con cada vez más lectores optando por libros electrónicos o audiolibros.
IMPORTANCIA DE MANTENERLAS VIVAS
En Bogotá se ubican el 40% de las librerías de todo el país, pero las cifras son diminutas cuando se habla de librerías independientes. A pesar de ser pocas y de contar con muchas barreras económicas y políticas, son espacios esenciales para la ciudadanía por el papel que desempeñan en la atención, orientación, apoyo y respaldo de lectores.
Desde la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI), emprendedores de diferentes regiones del país trabajan por la creación de políticas públicas que inciden de forma positiva en esta escena cultural y por la libertad de pensamiento, opinión y participación de los lectores.
De acuerdo con Ana María Arango, una de las directoras de la ACLI, “la librería independiente va más allá de un negocio ya que está cumpliendo una labor cultural muy importante. Debería ser considerada como patrimonio cultural de las ciudades.”
Para Arango, quien además dirige la librería Casa Tomada, el librero es el actor principal de este escenario. Debemos “volverle a dar al librero, la importancia que debe tener en la cadena del libro y en la sociedad,” expresa.
Desde la librería El Arcano, priorizan esa atención que el librero brinda. Como Nubia Pedroza, su fundadora, explica, buscan que “no se pierda esa calidez, la exhibición de los libros, una persona muy dispuesta a servirte y que tiene un conocimiento especializado”. Esa es la apuesta que hacen para enfrentarse al auge de lo digital.
SOBRE NUEVAS ESTRATEGIAS
Estos espacios, como parte de su identidad, también han creado unas herramientas para sobrevivir y mantenerse en el arduo mercado de los libros. En una industria cada vez más dominada por grandes cadenas y plataformas en línea, las librerías independientes enfrentan el desafío de encontrar nuevas formas de atraer y mantener a sus clientes.
Por ello, muchas de ellas han optado por diversificar su oferta y realizar actividades paralelas, como talleres, clubes de lectura y eventos culturales, que van más allá de la simple venta de libros. Estas iniciativas no solo generan ingresos adicionales, sino que crean una comunidad en torno a la librería, lo que resulta clave para su supervivencia en tiempos de cambios en los hábitos de consumo.
“Nosotros tenemos los sábados, que es cuando los papás sacan a los niños, hacemos actividades, entonces abrimos la biblioteca, sacamos los libros afuera, y hacemos lecturas y cosas para que los padres vengan.”, nos comentó Rafael Osterling, uno de los fundadores de librería Babel
A estos ejemplos también se le suma la librería El Arcano, especializada en temas esotéricos. Al enfocarse en un nicho particular, ha logrado consolidar una clientela fiel que busca tanto los libros como las experiencias que ofrece, como charlas sobre astrología y tarot. Este enfoque le ha permitido diferenciarse de otras librerías y conectar con un público específico, garantizando su relevancia y sostenibilidad a largo plazo. Encontrar su propio nicho y ofrecer actividades complementarias es, para muchos, la única vía para sobrevivir en un entorno altamente competitivo.
Además de generar ingresos adicionales, los eventos y actividades paralelas en las librerías independientes juegan un papel crucial en la creación de comunidad. Al ofrecer espacios donde los lectores pueden compartir intereses, intercambiar ideas y conectar con otros apasionados por la lectura, se forjan relaciones más profundas entre la librería y su público.
Esta comunidad no solo incentiva la lealtad hacia el negocio, sino que actúa como un soporte que prolonga su existencia en el tiempo. Las personas ya no ven la librería sólo como un lugar para comprar libros, sino como un centro cultural y social, lo que fortalece su relevancia en la era digital.
Adriana Rojas es la directora de Bookwarm, un espacio de venta única de libros en inglés en Bogotá y que al igual que todas las librerías independientes, se suma a ese movimiento de impulsar nuevas estrategias para amortiguar la fluctuación de los ingresos.
“Yo me invento cosas, yo hago cosas, trato de que si la gente no viene me toca salir a buscarla. Pero salir a buscarla no es que yo salgo, no. No, sino que yo invento cosas para que la gente, para que la gente venga, para hacer cosas que les llamen la atención diferentes. Por ejemplo, hicimos un book club del libro de Stanley Tucci. Lo hice con Cata Alba. Y entonces nos inventamos una noche cocinando con el libro.”, añade Adriana.
No es fácil el momento por el que pasan estas librerías, sin embargo, la mayoría de sus dueños, fundadores y administradores, apuestan por la subsistencia de estos negocios y hacen hincapié en lo gratificantes que termina siendo crear comunidades alrededor de estos espacios.





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