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Poder a la medida: moda en las elecciones 2026

  • iospina01
  • 3 mar
  • 4 min de lectura

Luisa Camila Gómez, María Paula Valdelamar, Karol Carreño y Mateo Arévalo


En el marco de las elecciones  de 2026, el próximo 21 de mayo, la política se viste para convencer. En un año electoral donde diferentes candidatos aspiran llegar a la presidencia y convencer al electorado la percepción juega un papel fundamental. En una era dominada por redes sociales e impacto visual, el estilo dejó de ser un detalle menor y pasó a formar parte de la estrategia electoral. Los candidatos ahora se visten para llegar al liderato a Colombia. 




Claudia López, Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda forjan identidades políticas que se manifiestan no sólo a través de sus propuestas, sino también en cómo se presentan al público. Cada uno de ellos crea una narrativa visual que busca resonar con grupos específicos, apelando a códigos culturales, ideológicos y de clase. De esta manera, el vestuario se enmarca dentro de una lógica de marketing político que fusiona discurso, estética y narración personal con el fin de fortalecer la conexión emocional con los votantes. 


En las campañas presidenciales la política no se expresa únicamente en discursos verbales, sino también desde la imágen. La forma en la cual se visten los candidatos se convierte en un elemento estratégico de comunicación en medio de una sociedad digital y mediática, donde las imágenes, videos y publicaciones en redes sociales se difunden constantemente. La vestimenta no es solo un detalle superficial, es un recurso simbólico que transmite valores, ideología, posiciones de poder y tácticas para conectar con determinados grupos del electorado. 


La manera de vestir y expresarse desde el cuerpo ha coexistido con el humano en todas sus épocas, donde se configuran símbolos de lo que se muestra o como se quiere ser visto; se puede decir que la moda es un fenómeno sociocultural, económico y un medio de comunicación. Por otro lado, el cómo nos vestimos juega un papel en la construcción de representaciones sociales, delimitando ciertos estándares o sesgos respecto a nuestra expresión sobre nuestro cuerpo. 


La moda como herramienta de poder se puede analizar desde un aspecto económico y político. Las marcas siempre nos están reafirmando nuestra posición social o económica: esta expresión humana se ve supeditada por lógicas de consumo y desigualdades materiales. Sin embargo, Maria Salive, investigadora especialista en moda desde un perspectiva sociológica, explica que políticamente la moda juega un papel paradójico, pues desde ella misma se puede reprimir y dominar a los sectores populares o construir una propuesta artística desde la moda para resistir al sistema, como lo pueden hacer colectivos como los punks o los hippies. 


La política se tiene que vestir de franela para imponer un estatus, o eso se creía en la política tradicional. Pues vemos a los candidatos en campañas acomodarse a una moda sencilla y popular, como si desearan verse como un compatriota más. Pero esta estrategia va más allá de la simpatía, señala una clara desigualdad donde las élites políticas buscan reducir y no demostrar su fortuna para así captar votos por medio de la familiaridad de las prendas. Las corbatas italianas, las pañoletas coloridas, o el bordado indígena, construye sistemáticamente un discurso que se quiere vender al electorado.  


El primer candidato a analizar es Iván Cepeda, el cual milita en el pacto histórico.  El ponderado de encuestas de la silla vacía demuestra una aceptación creciente frente al electorado, la cuál pasó  del 2.1% a inicios de 2025 a un 27.9% en febrero de 2026. Su manera de vestir apela al uso de prendas sencillas y al no uso de corbata. La intención de su vestir refleja la de todos los candidatos en campaña: reflejarse en sus electores a través de una imagen cercana a las bases electorales,  pero resaltando el uso del cuello neru. Un cuello que no requiere el uso de corbata e imprime una alternativa a la moda de etiqueta tradicional, elemento que ha caracterizado los últimos cuatro años a la izquierda . El único registro existente respecto al gasto en propaganda electoral es de $776.002.412 , el cual es consignado en el informe de ingresos y gastos de la campaña para la consulta del pacto histórico de 2025, publicado por la silla vacía.


Entre corbatas italianas y ropa a medida Abelardo de la Espriella emerge  como el  candidato outsider avalado por  el partido Defensores de la Patria. Su vestimenta se compone por orden, pulcritud y lujo; su marca personal  “De la Espriella Style”, donde se encuentran múltiples productos como: licores, café, libros, música y el de nuestro interés la línea de ropa formal para hombre, donde los precios oscilan entre un millón quinientos y dos millones. El único gasto registrado de campaña es el valor de su evento realizado en el movistar arena el día 3 de noviembre de 2025 siendo el costo de este de 280 millones, valor dicho por el candidato en una entrevista con Blu radio. Su favorabilidad es creciente desde 2025 con un 1.6% a un 25.1% en 2026, siendo, junto a Iván Cepeda los que lideran el ponderado de la encuesta de la silla vacía.


Por otro lado Claudia López avalada  por  un movimiento independiente  con un estilo práctico y poco ornamentado, suele componerse por cinturones de marcas colombianas y su sello personal: un pañuelo de colores o estampados que suele utilizar en el cuello. No hay registro de gastos en pautas publicitarias. Su favorabilidad es decreciente  con un 6.9%  en 2025  y una notoria caída del 3.3% en 2026.

Para concluir realizamos una encuesta a estudiantes de la Pontificia Universidad Javeriana con base a la posible relación entre la moda y la forma en cómo se visten los candidatos. Les preguntamos hasta qué punto la forma en cómo se viste un candidato influye en el voto: la respuesta estuvo polarizada con un 41,2% a favor de la alta influencia de la moda en la política y un 52,9% en contra, diciendo que no influía tanto.  Si bien la mayoría, un 55,9%, están totalmente de acuerdo que exista una relación y que la ropa de los políticos está pensado para buscar transmitir un mensaje y que el uso, con 64,7%, creen que las prendas artesanales o representativas de las regiones del país buscan: Identidad nacional, estrategia de diferenciación estética y conexión con comunidades locales. La afinidad de la vestimenta del político -en este caso Claudia López, Abelardo De La Espriella y Iván Cepeda- no siempre tiene que ver con su afinidad política y/o ideológica. Vemos, con 36,3%, una oposición con la afinidad de la vestimenta del político.

 
 
 

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